Maternidad

By Anita Zuñiga, Noviembre 20, 2018

Las obligaciones laborales, los hábitos alimenticios y el estilo de vida actual son algunos de los factores que influyen en la decisión de postergar la maternidad más allá de los 30 años, y es que sin duda este un tema que para muchas representa un camino plagado de dificultades, ya que desconocemos que pasados los 35 años estamos propensas a sufrir la denominada infertilidad femenina sobrevenida.

¿Qué alternativas ofrece el mercado?

Si bien la infertilidad es un problema común que afecta a una de cada seis parejas, esta es la incapacidad de lograr un embarazo después de un tiempo razonable de vida íntima sin tomar medidas anticonceptivas. “Las causas del incremento en la prevalencia de la infertilidad son difíciles de establecer. Este aumento podría deberse por lo menos a cuatro factores: postergación del momento en que se decide concebir, alteraciones en la calidad del semen debido al estilo de vida actual como por ejemplo a hábitos como el tabaquismo y el alcohol, a cambios en la conducta sexual y a la eliminación de la mayoría de los tabúes”, y así lo reafirma este estudio.

Así, y una vez que el diagnóstico se confirma muchas mujeres comienzan una batalla complicada, en la que no solo tendrán que luchar contra sentimientos negativos como la frustración o la rabia, sino que deberán buscar alternativas como las que ofrecen centros especializados como IVI, especialista en infertilidad femenina, en una lucha en la que es crucial buscar el apoyo de un equipo médico con experiencia y consolidado.

La Lucha por la Maternidad desde la Infertilidad

Actualmente la infertilidad, reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una enfermedad, afecta aproximadamente al 15% de las parejas; un 33% de los casos se deben a un factor masculino, un 21% es problema femenino, un 40% es de tipo mixto y un 6% es por causas inexplicables. En tanto, una vez que confirmado el diagnóstico, muchas mujeres se sienten angustiadas e inevitablemente se preguntan “¿por qué me sucede esto a mí?”, incluso se culpan por no haber intentado tener hijos cuando eran más jóvenes; pero cuando se supera ese primer estado de frustración y tristeza, comienza un extenso camino de búsqueda para concretar el sueño de ser madres, siempre conscientes de que no será una tarea fácil y de que se requerirá: valor y mucha paciencia para someterse a extenuantes procedimientos y seguir en todo momento los consejos e indicaciones de los especialistas en la materia.

Es de suponer que esto puede generar un desgaste emocional tanto en la pareja, como en la mujer que decide enfrentar la maternidad en solitario, por lo cual lo idóneo es contactar a un centro médico con trayectoria, eficaz, con experiencia consolidada, confiable y con la suficiente resiliencia para apoyar desde el primer minuto: a los padres o a la mujer gestante.

No hay que olvidar que en la actualidad existe un alto número de mujeres solteras que deciden ser madres independientes, es decir, sin necesidad de enfrentar la maternidad con una pareja estable, por lo que en este caso es fundamental el apoyo de la familia, los amigos y de un equipo médico que les ayude a transitar por esta opción con la suficiente confianza en el hermoso camino hacia la maternidad.

¿Inseminación Artificial, Ovodonación o Fecundación In Vitro?

Una vez que decidimos enfrentar la infertilidad debemos ponernos en manos del cuerpo médico, quienes tendrán la difícil tarea de decidir cuál es la mejor opción ya sea si nos conviene optar por una inseminación artificial, fecundación in vitro o la ovodonación. Tratamientos que cada día van mejorando su eficacia, pensando en que cada día van surgiendo nuevas técnicas que hacen posible que las mujeres con problemas de infertilidad puedan ser madres. Además, lo aconsejable es que los especialistas orienten a la pareja o a la mujer sin pareja sobre cómo sobrellevar las problemáticas que puedan gatillar, ya sea ansiedad o depresión, de manera de evitar una crisis.

Tomar la decisión de afrontar la infertilidad femenina es un gran paso para una mujer, no solo por los cambios para su cuerpo sino por el esfuerzo emocional y psicológico, un camino difícil que siempre es mejor recorrer con el mejor apoyo psicológico a la hora de someterse a un tratamiento de infertilidad.