Salud

By Anita Zuñiga, Noviembre 22, 2018

Muchas veces vinculamos la importancia de la dieta a conseguir resultados físicos, que nos hagan sentirnos mejor. Sin embargo, la importancia de tener hábitos saludables tiene directa relación con la prevención de enfermedad de alta prevalencia, como la diabetes.
En este sentido, aunque la diabetes tipo 1 tiene relación directa con una deficiencia del sistema inmune que no le permite al cuerpo generar la hormona de la insulina, la diabetes tipo 2 se relaciona en mayor medida con los hábitos alimenticios y el sedentarismo, generando en el cuerpo una producción insuficiente de la misma hormona.
Durante los meses de primavera y verano, aumenta significativamente la preocupación por el estado físico en hombres y mujeres, de todas las edades. Sin embargo, la práctica de actividad deportiva debería estar presente durante todo el año, unas dos a tres veces por semana. Está comprobado que estos hábitos contribuyen a evitar complicaciones cardiovasculares, signos tempranos de la edad a nivel articular, incluso en el caso de los pacientes diabéticos, es capaz de disminuir los niveles de azúcar en la sangre.
Sobre los beneficios que generan hábitos saludables y la practica recurrente de actividad física, Paula Molina, química farmacéutica de Farmacias Ahumada, nos detalla algunos consejos:
• Reducción de azúcar y sodio: bajar el consumo de azúcar -en mi caso consumo Stevia natural-, sal, además de comer de manera ordenada tres a cuatro veces al día, ayuda a mantener en línea la glicemia, el colesterol y la presión, ayudando en la prevención de enfermedades como la diabetes.

• Ingesta de agua: tomar agua es sumamente beneficioso para el organismo. Además de regular la temperatura corporal, mantiene la hidratación de la piel, asegura la óptima función de los riñones, eliminando aquellas toxinas dañinas para el organismo. Al mismo tiempo, aumenta la motilidad intestinal contribuyendo a evitar el estreñimiento y otros trastornos gastrointestinales.

• Reducir las grasas: en el caso de los pacientes diabéticos, lo recomendable es disminuir la ingesta de grasas saturadas; es decir, aquella que se encuentra en carne, huevos y productos lácteos. Se recomienda el consumo de grasas vegetales como aquella presente en porotos, verduras y granos enteros. Mientras más grasa tenga su alimentación, mayor dificultad tendrá la insulina para llevar azúcar a la célula.

• Actividad física: Lo recomendable es realizar algún tipo de actividad física dos a tres veces por semana. Lo ideal es contar con la supervisión de algún experto, evitando que se produzcan contracturas o lesiones.
Pese a estas recomendaciones, la química farmacéutica es enfática en señalar que antes de suspender o agregar alimentos a su dieta, es necesario realizar un chequeo médico general que indique el estado nutricional de la persona, sobre todo en pacientes crónicos. De esta manera, podrá controlar su colesterol, además de verificar el sodio y azúcar en la sangre, evitando y controlando enfermedades tales como la diabetes o la resistencia a la insulina.